martes, 16 de marzo de 2010

La hermana María.

Estaba sentado frente a la iglesia fumando porro cuando la hermana María me lo quitó y se lo apagó en las orejas. Automáticamente le dije - yo soy la autoridad aquí vieja amargada.
Ella tomó sus rollos y se fue rodando a su cuarto.
Una hora después, me sentí mal por discriminarla, así que fui a disculparme y a ofrecerle una
liposucción gratuita. Además, tendríamos grasa para alimentar a las hermanas sin que lo supiesen ya que escacea el dinero.
Como buen cura aproveché para recibir a los niños que jugaban en el parque. Tomé la pelota y la pinché con un vidrio de la botella de vino que usaba en la santa cena y que casualmente estaba tomando - está permitido el vino por la biblia-.
Tenía que conseguir un regalo para la hermana
Dalila, así que tomé un niño lo desarmé e hice un hermoso saco que se empezó a pudrir a la semana.
A la hermana se la comieron las moscas... seguiré reportando la actividad en pocos días.

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