Textualmente decía esto: "Hola soy Satanás, el lunes 4 de enero de 2010 enviaré una tormenta con tornados y vacas que levantará los techos de su humilde parroquia, para evitar que sigan adorando a Dios".
La monja que recibió la carta automáticamente se lavó las manos en agua bendita hervida y luego se las tuvimos que cortar porque se empezaron a pudrir por el virus satánico.
Luego de eso la carta se incineró por sí sola.
Como medida preventiva pensamos que debíamos proteger el techo, entonces, varias hermanas se ofrecieron en sacrificio - seleccionamos a las más gordas por el peso - para ahorcarse a los bordes de los techos para hacer peso y sujetarlos.
Satanás desde su helicóptero controlaba el tornado.
Recuerdo bien el momento: estaba abrazando la cabeza de la hermana Julia de 20 añitos y diciendo malas palabras, cuando miro por la ventana y veo los vidrios volar.
Las hermanas colgadas se bamboleaban hasta que a una se le salió la cabeza y el lado izquierdo del techo se levantó.
Tomé la biblia y recité varios versículos contra satanás, pero al ver que no funcionaba le arrojé la biblia que dio en la hélice y el helicóptero cayó, eliminando así el tornado.
Después de eso reconstruimos los techos y alimentamos a los perros con carne fresca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario